Ç¿Tu empresa está gastando más energía de la necesaria?

¿Tu empresa consume demasiada energía? 7 señales de que estás gastando más de lo necesario

La factura eléctrica sube, los equipos parecen funcionar correctamente y, aparentemente, nada ha cambiado. Sin embargo, el consumo energético de la empresa sigue siendo elevado.

¿Te resulta familiar?

Muchas empresas asumen sus costes energéticos como un gasto inevitable sin preguntarse algo fundamental: ¿estamos consumiendo realmente lo que necesitamos o estamos desperdiciando energía?

Detectar un consumo energético ineficiente no siempre es sencillo. Equipos antiguos, instalaciones mal dimensionadas, climatización funcionando cuando no es necesaria o pequeños consumos continuados pueden acabar teniendo un impacto significativo.

En BJ Ingenieros, en Valencia, te contamos algunas señales que pueden indicar que ha llegado el momento de analizar el comportamiento energético de tu empresa.

1. Tu factura eléctrica aumenta sin que haya aumentado la actividad

Es una de las primeras señales de alerta.

Si la actividad de la empresa se mantiene relativamente estable pero el consumo energético aumenta, conviene analizar qué está ocurriendo.

Es importante diferenciar entre el aumento del precio de la electricidad y un incremento real del consumo.

Para ello, no basta con mirar cuánto se ha pagado.

Hay que revisar los kWh consumidos, comparar periodos equivalentes y estudiar cómo ha evolucionado la demanda energética.

Esta sencilla comparación puede ser el primer paso para detectar posibles ineficiencias.

2. La climatización representa una parte importante del consumo

En oficinas, comercios, clínicas, hoteles, restaurantes y muchas otras actividades, la climatización puede convertirse en uno de los principales consumos energéticos.

Y en Valencia, especialmente durante los meses de verano, el aire acondicionado puede tener un peso considerable.

Pero un consumo elevado no siempre significa simplemente que hace más calor.

Puede existir:

  • Una regulación inadecuada de la temperatura.
  • Equipos poco eficientes.
  • Sistemas sobredimensionados o insuficientes.
  • Pérdidas por un aislamiento deficiente.
  • Horarios de funcionamiento innecesarios.
  • Falta de mantenimiento.
  • Climatización de espacios sin ocupación.

Antes de sustituir equipos, es recomendable conocer cuál es realmente el problema.

3. Hay equipos funcionando cuando nadie los necesita

¿Cuántos equipos permanecen encendidos al terminar la jornada?

Ordenadores, iluminación, climatización, maquinaria auxiliar, servidores, pantallas, sistemas de ventilación…

Individualmente, algunos consumos pueden parecer pequeños. El problema aparece cuando se mantienen durante muchas horas, todos los días del año.

Analizar los horarios de funcionamiento permite detectar consumos que podrían evitarse mediante una mejor programación, automatización o simplemente modificando determinados hábitos.

La energía más económica es aquella que no necesitamos consumir.

4. No sabes exactamente dónde se consume la energía

Esta es probablemente una de las señales más claras.

Si una empresa únicamente conoce el importe mensual de su factura, pero no sabe qué instalaciones o procesos concentran el consumo, resulta difícil tomar decisiones para reducirlo.

La información es fundamental.

Conocer cómo se distribuye el consumo permite identificar qué áreas deberían analizarse primero y dónde puede existir un mayor potencial de mejora.

Porque reducir el gasto energético sin medir es, en muchos casos, trabajar a ciegas.

5. Tus instalaciones llevan años sin revisarse desde el punto de vista energético

Una instalación puede funcionar y, sin embargo, no hacerlo de la manera más eficiente.

El paso del tiempo, los cambios en la actividad de la empresa, ampliaciones, nuevos equipos o modificaciones en los horarios pueden provocar que unas instalaciones inicialmente adecuadas dejen de estar optimizadas para las necesidades actuales.

Una empresa que ha crecido durante los últimos años probablemente no tenga exactamente las mismas necesidades energéticas que cuando comenzó su actividad.

Por eso resulta recomendable revisar periódicamente el comportamiento de sus instalaciones.

6. Tienes una cubierta disponible y todavía no has estudiado el autoconsumo

Naves industriales, almacenes, oficinas y otros edificios empresariales pueden disponer de superficies de cubierta con potencial para una instalación fotovoltaica.

Esto no significa que instalar placas solares sea automáticamente la mejor decisión.

Pero sí puede merecer la pena estudiar su viabilidad.

Especialmente en empresas cuya actividad y consumo eléctrico se concentran durante las horas de producción solar.

Un estudio puede analizar factores como el perfil de consumo, superficie disponible, orientación, sombras y potencia necesaria para determinar si el autoconsumo puede resultar interesante.

7. Has pensado en invertir, pero no sabes por dónde empezar

Cambiar la climatización.

Instalar placas solares.

Mejorar el aislamiento.

Sustituir iluminación.

Automatizar determinadas instalaciones.

Todas pueden ser medidas interesantes, pero existe una pregunta previa:

¿Cuál debería hacerse primero?

La inversión más visible no siempre es la que genera el mayor beneficio energético.

Por eso, antes de ejecutar actuaciones importantes, conviene analizar el edificio y sus instalaciones desde una perspectiva global.

¿Cómo saber dónde está perdiendo energía tu empresa?

La respuesta está en los datos.

Un estudio o análisis energético permite conocer cómo se comportan las instalaciones y detectar posibles puntos de mejora.

Dependiendo de las características de cada empresa, pueden estudiarse aspectos como:

  • Consumos eléctricos.
  • Curvas y horarios de demanda.
  • Sistemas de climatización.
  • Iluminación.
  • Maquinaria y equipos.
  • Envolvente térmica.
  • Sistemas de regulación.
  • Potencial de autoconsumo fotovoltaico.
  • Hábitos y horarios de utilización.

Con esta información es posible establecer prioridades.

Primero medir, después invertir

Uno de los errores más habituales cuando se quiere ahorrar energía es comenzar directamente por la inversión.

Sin embargo, desde un punto de vista técnico, el proceso debería ser diferente:

Medir → Analizar → Detectar → Priorizar → Actuar → Comprobar

De esta forma, las decisiones pueden tomarse basándose en las necesidades reales de la instalación.

Por ejemplo, quizá una empresa esté planteándose aumentar la potencia de su instalación fotovoltaica cuando el problema principal está en unos consumos innecesarios.

O puede ocurrir lo contrario: una empresa con un consumo diurno importante y una gran superficie de cubierta podría estar desaprovechando una oportunidad de autoconsumo.

Cada caso requiere un análisis diferente.

Ahorrar energía también mejora la competitividad

La eficiencia energética no debería contemplarse únicamente desde una perspectiva medioambiental.

Para una empresa, consumir mejor significa también optimizar recursos y controlar costes.

Reducir consumos innecesarios puede contribuir a disminuir los costes operativos y, al mismo tiempo, preparar las instalaciones para un modelo energético cada vez más orientado hacia la eficiencia, la electrificación, el autoconsumo y las energías renovables.

Por eso, conocer cómo consume energía una empresa debería formar parte de su estrategia.

¿Cuánto podría ahorrar tu empresa?

Es probablemente la pregunta más importante.

Y también una de las que no debería responderse con un porcentaje genérico.

No todas las empresas tienen el mismo potencial de ahorro.

Dependerá del tipo de actividad, instalaciones existentes, horarios, consumo, estado del edificio y medidas que puedan aplicarse.

Por eso, antes de prometer cifras, hay que estudiar.

Estudio energético para empresas en Valencia

Si tienes una empresa en Valencia y sospechas que tus instalaciones podrían estar consumiendo más energía de la necesaria, el primer paso es conocer la situación actual.

En BJ Ingenieros podemos analizar las características de tus instalaciones y estudiar posibles medidas destinadas a mejorar su comportamiento energético.

Climatización, iluminación, autoconsumo, instalaciones, sistemas de control… cada elemento puede formar parte de una estrategia global de eficiencia.

No empieces preguntándote cuánto tienes que invertir.

Empieza preguntándote:

¿Dónde estoy perdiendo energía?

Encontrar la respuesta puede ser el primer paso para empezar a ahorrar.

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